La mitad de los pacientes con cáncer de próstata podrían beneficiarse de un nuevo tipo de medicamentos para el cáncer, según un estudio de la UM

Un estudio realizado con células encuentra que los inhibidores PARP son prometedores en amplios subgrupos de cánceres de próstata

ANN ARBOR, Michigan.— Aproximadamente la mitad de los cánceres de próstata tiene una anomalía genética que, al parecer, hace que las células del tumor respondan a una nueva clase de medicamentos para combatir el cáncer, según ha determinado un nuevo estudio del Centro Integral del Cáncer en la Universidad de Michigan.

Los medicamentos, llamados inhibidores PARP, se prueban actualmente con pacientes que tienen cáncer de mamas con las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, las cuales se encuentran en hasta el 10 por ciento de todos los cánceres de mama.

La mitad de los cánceres de próstata tienen un reacomodo genómico que causa la fusión de dos genes llamados RMPRSS2 y ERG. Esta fusión de genes, que se cree que sea el acontecimiento que desencadena el cáncer de próstata, la descubrieron inicialmente en 2005 los investigadores de la UM encabezados por Arul Chinnaiyan.

“Este tipo de fusión ocurre en alrededor del 50 por ciento de los cánceres de próstata pero ha sido notoriamente difícil alcanzar terapéuticamente a los genes involucrados. Encontramos que, en lugar de apuntar directamente al producto de la fusión de genes, podíamos bloquear la función de los socios cuya interacción es crítica, tales como PARP1”, dijo Chinnaiyan, un investigador en el Instituto Médico Howard Hughes, director del Centro Michigan para Patología Translacional y titular de la cátedra S.P. Hicks de Patología en la Escuela de Medicina de la UM.

Chinnaiyan es el autor principal del estudio actual que se publica en la edición del 15 de mayo de la revista Cancer Cell.

“Nuestros estudios indican que la población total de pacientes que podrían beneficiase de la inhibición de PARP podría expandirse significativamente”, dijo Chad Brenner, candidato a un doctorado en la UM, y que es el autor primero del artículo.

Los investigadores, que trabajaron con modelos de cáncer en líneas de células y en ratones, encontraron que las terapias que usaron el inhibidor de PARP, Olaparib, ayudaron a achicar los tumores que expresaban la fusión de genes TMPRSS2-ERG y bloquearon la capacidad de los tumores para propagarse. Olaparib no tuvo efectos sobre los tumores que no tenían es fusión genética.

Los inhibidores PARP no están autorizados actualmente por la Dirección de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, pero las pruebas iniciales con pacientes de cáncer de mama indican que pueden administrarse con seguridad y que son bien tolerados.

os autores del estudio Maha Hussain y Felix Y. Feng trabajan actualmente en dos pruebas clínicas sobre la base de estas conclusiones de estudio para demostrar si la fusión de genes EMPRSS2-ERG puede usarse para predecir la respuesta a los tratamientos, incluidos el inhibidor de PARP. Estos estudios todavía no están enrolando participantes.

Estadísticas del cáncer de próstata: Este año unos 217.730 hombres en Estados Unidos tendrán un diagnóstico de cáncer de próstata y 32.250 morirán por esa enfermedad, según la Sociedad Estadounidense del Cáncer.


Autores adicionales: Bushra Ateeq, Yong Li, Anastasia K. Yocum, Qi Cao, Irfan A. Asangani, Sonam Patel, Xiaoju Wang, Hallie Liang, Jindan Yu, Nallasivam Palanisamy, Javed Siddiqui, Wei Yan, Xuhong Cao, Rohit Mehra, Aaron Sabolch, Venkatesha Basrur, Robert J. Lonigro, Scott A. Tomlins, Christopher A. Maher, Kojo S.J. Elenitoba-Johnson, Kenneth J. Pienta, Sooryanarayana Varambally, todos de la UM; Jun Yang, Nora M. Navone, del Centro Anderson del Cáncer.

Financiación: Institutos Nacionales de Salud, donación del Programa de Excelencia en Investigación Especializado en Próstata, la Red de Investigación de Detección Temprana, el Departamento de Defensa de EEUU, la Fundación de Cáncer de Próstata.


Declaración:  La Universidad de Michigan ha recibido una patente sobre la detección de fusiones de genes en el cáncer de próstata (US 7.718.369) de las cuales Tomnlis y Chinnaiyan so co-inventores. El campo de uso diagnóstico se ha licenciado a Gen-Probe Inc. Chinnaiyan también tiene un acuerdo de investigación patrocinada con Gen-Probe. Gen-Probe no tuvo papel alguno en el diseño o los experimentos de este estudio, no ha participado en la redacción de este escrito.

Empezar por uno mismo

 

¿Tratarse bien a uno mismo puede mejorar la salud? La respuesta a esta pregunta es el objeto  de estudio  de  un nuevo campo de investigación que se centra en estudiar la medida en la que las personas son amables con ellas mismas. ¿Se trata a uno mismo con el  grado de exigencia que a los amigos y familiares? ¿Somos verdaderamente felices por ser cómo somos? Ciertas normas culturales de nuestra sociedad dan por sentadas conclusiones que no hacen más que totalizar nuestro comportamiento, ya sea en el plano personal como con nuestro entorno. La autocrítica es ejemplo de lo que  nos mantiene a raya.

Un primer paso para el reconocimiento  y superación de estos lastres es el de aceptar nuestras propias imperfecciones.

Según el estudio de Kristin Neff, catedrática adjunta de comportamiento humano en la Universidad de Texas, las personas que obtienen las puntuaciones más altas en los test de autocompasión tienen menos probabilidad de tener problemas relacionados con la ansiedad y la depresión. La autocompasión puede incluso influir en la cantidad de comida que ingerimos, en nuestra concentración  y en la cantidad de líquido de retenemos.

Neff es pionera en este campo y afirma que la autocompasión no debe de confundirse con la autoindulgencia o la reducción de expectativas. “En mi investigación, he encontrado que el principal motivo por el que la gente es más autocompasiva es que tiene miedo de volverse indulgente consigo misma”.

Es un detalle  a cultivar con esmero, algo tan sensible que podría ayudar a perder peso a la gente con obesidad. “La autocompasión es el ingrediente que falta en todas las dietas y planes para perder peso”, afirma Jean Fain, psicoterapeuta y profesora en la Universidad de Harvard. La mayoría de los planes se basan en la autodisciplina, la privación y el incumplimiento, pequeñas luchas internas que nos impiden desarrollar de mejor manera  nuestra  particular búsqueda hacia la felicidad, que empieza por tratarse bien a uno mismo.

Hay razones científicas que respaldan este enfoque, y que explica cómo el equilibrio emocional ayuda a mejorar la salud. Un estudio de 2007 de la Universidad de Wake Forest llegaba a la conclusión que hasta una pequeñísima intervención de autocompasión puede influir en gran medida sobre los hábitos alimentarios. En este  estudio se contó con 84 universitarias. A un grupo se les dio una lección sobre autocompasión con la comida y donuts como alimento elegido. El instructor les pedía que no fueran excesivamente duras con ellas mismas. Más tarde, se pidió a las mujeres que probaran unas golosinas.  Las mujeres que hacían dieta habitualmente o tenían sentimientos de culpabilidad sobre los alimentos prohibidos comían menos después de escuchar las palabras tranquilizadoras de un instructor. Las que no recibían ese mensaje comían más. La hipótesis es que las mujeres que se sentían mal por los donut, empezaban a comer de manera emocional. Las que se daban a sí mismas permiso para disfrutar de los dulces no comían en exceso.

Otro de los flagelos personales que se combinan con la autocompasión es el autosabotaje. Un comportamiento muy extendido en nuestra sociedad que obstaculiza logros personales y la higiene emocional. ”Qué mala suerte tengo”, “Siempre me tiene que pasar a mí”. Los autosabotajes son conductas de comportamientos puramente imitativos. 

El contacto con la TV , las pautas culturales de un círculo de amigos, patrones de desenvolvimiento personal aprendidos en un momento de la vida en el que se pierde la conexión con el yo genuino. Al ser imitativos, son comportamientos falsos que se adquieren por diversos motivos pero que siempre encierran el miedo a ser rechazados y la búsqueda de reconocimiento ante los demás. El factor tiempo es fundamental. Tratamos de querer llegar más rápido al camino deseado, la senda peligrosa de los atajos. El enfoque reduccionista de que la exageración es un sentimiento, o que la negación de alguna sensibilidad te va hacer conseguir tu meta o evitar el sufrimiento.  Algo tan simple y que atañe una enriquecedora búsqueda personal bien podría ayudarnos a mejorar el próximo amanecer.

 

Antonio Ruiz Morales

Periodista

ccs@solidarios.org.es

 

Científicos exploran el vínculo entre genes, alcoholismo y el cerebro

Un estudio de la UM encuentra variaciones en los genes relacionadas con un riesgo más alto de síntomas de alcohol, más impulsividad y mayor actividad cerebral

ANN ARBOR, Michigan.— Los investigadores en el Sistema de Salud de la Universidad de Michigan han descubierto un posible vínculo entre las variaciones genéticas relacionadas con el alcoholismo, el comportamiento compulsivo y una región del cerebro involucrada con los apetitos y la ansiedad.

      Los resultados, que se publican en Internet el 12 de abril en la revista Molecular Psychiatry indican que las variaciones en el gen GABRA2 contribuyen al riesgo de alcoholismo porque influyen en los comportamientos impulsivos, al menos en parte, mediante una porción de la corteza cerebral conocida como ínsula, dijo Margit Burmeiser, profesora investigadora en el Instituto de Neurociencia Molecular y de Conducta de la UM.

      “Los científicos a menudo encuentran asociaciones estadísticas entre conductas y varios genes, pero el mecanismo que opera en esos casos sigue siendo poco conocido”, dijo Burmeister. “En este caso hemos dado algunos pasos hacia la explicación de cómo algunos factores genéticos de riesgo específico influyen el comportamiento y el cerebro”.

      Las personas en momentos de tensión o dificultades y que tienen asimismo la variante genética de riesgo tienden a actuar de manera impulsiva, un comportamiento que puede conducir al desarrollo de problemas con el alcohol, indicó la autora principal Sandra Villafuerte, una investigadora en el Instituto de Neurociencia Molecular y de la Conducta, y del Departamento de Psiquiatría.

      “El desarrollo de una comprensión más profunda de los varios factores genéticos y ambientales involucrados en los comportamientos riesgosos pueden orientar los esfuerzos de prevención y tratamiento en el futuro”, añadió Villafuerte.

      El estudio incluyó a 449 personas provenientes de 173 familias, de las cuales 129 tenían al menos un miembro diagnosticado con dependencia o abuso del alcohol. Las personas con ciertas variantes en el gene GABRA2 resultaron más propensas a mostrar síntomas de dependencia del alcohol y niveles más altos de impulsividad en sus respuestas a la tensión o las dificultades, según encontró el estudio. También se hallaron asociaciones más fuertes en las mujeres que en los hombres.

      “Esto no sorprenderá a un investigador del alcoholismo”, dijo Burmeister. “Hombres y mujeres tienden a tener diferentes sendas hacia el alcoholismo. El beber para aliviar la ansiedad y la tensión se ve más entre las mujeres”.

      Las investigadoras también usaron imagen funcional por resonancia magnética (fMRI por su sigla en inglés) para observar los cambios en los flujos de sangre al cerero de 44 adultos jóvenes, provenientes de esas familias, mientras desempeñaban una tarea en la cual anticipaban que ganarían o perderían dinero.

      “Las neuroimágenes nos permitieron ver, por primera vez, cómo estas variantes genéticas crean diferencias en la forma en que el cerebro responde a ciertas situaciones”, dijo Mary M. Heitzeg, profesora investigadora asistente en el Departamento de Psiquiatría de la UM, y en el Centro de Investigación de Adicciones en la UM.

      Las investigadoras descubrieron que las personas con una forma del gen GABRA2 vinculada con el alcoholismo mostraban una actividad significativamente más intensa en la ínsula cuando los sujetos anticipaban recompensas y pérdidas que en las personas con otras combinaciones. Esta activación más intensa apareció relacionada asimismo con un nivel más alto de impulsividad en su respuesta al estrés.

      La asociación de la ínsula con el comportamiento adictivo es bien conocida: los fumadores que han sufrido daño en la ínsula debido a un infarto encuentran mucho más fácil el abandonar el cigarrillo según un artículo que publicó en 2007 la revista Science.

      “Creemos que estos resultados indican que el GABRA2 ejerce una influencia sobre un sistema neural subyacente que afecta temprano en los factores de riesgo, y más tarde, en la dependencia del alcohol”, dijo Burmeister, quien es asimismo profesora de psiquiatría y genética humana en la Escuela de Medicina de la UM. “En el futro esperamos examinar más los efectos del ambiente familiar y otros factores de conducta y ambientales”.

      Las autoras enfatizan que los factores de riesgo genéticos no actúan solos y que simplemente tenerlos no significa que una persona se convertirá en alcohólica.

      Financiación: La investigación tuvo el apoyo de donaciones de los Institutos Nacionales de Salud.

      Autoras adicionales: Sara Foley, Wai-Ying Wendy Yau, Karen Majczeno, Jon-Kar Zubieta, y Robert A. Zucker, todos de la UM.

      Refeencia: “Impulsiveness and Insula activation during reward anticipation are associated with genetic variants in GABRA2 in a family sample enriched for alcoholism,” Molecular Psychiatry,  12 de abril, 2011.

 

Lo que hemos aprendido sobre los trastornos del espectro autista

 

Lo que hemos aprendido


Un promedio de 1 de cada 110 niños, tiene trastornos del espectro autista (TEA). Estos resultados reflejan datos recogidos por la Red de Vigilancia del Autismo y las Discapacidades del Desarrollo (ADDM) de los CDC en múltiples comunidades de los Estados Unidos en el 2006.

Las estimaciones se basan en expedientes médicos y escolares de las comunidades participantes, las cuales comprenden ocho por ciento de los niños estadounidenses de ocho años de edad. Todos los niños de los estudios tenían ocho años porque las investigaciones previas han demostrado que la mayoría de los niños con TEA se identifican a esa edad para que reciban servicios de intervención.

Las diez comunidades que participaron en ambos estudios, el anterior del 2002 y el del 2006, observaron un aumento en la prevalencia de TEA identificados de un margen de 27 por ciento a 95 por ciento, con un incremento promedio de 57 por ciento. 

  • No hay un solo factor que se pueda atribuir a los cambios en la prevalencia de TEA identificados en el periodo estudiado. Si bien algunos aumentos se deben a una mejor detección, no puede descartarse un incremento verdadero en el riesgo.
  • Los incrementos observados fueron en niños de nueve comunidades y en niñas de cuatro. La prevalencia de TEA fue 4 a 5 veces más alta en niños que en niñas. Estos cálculos indican que 1 de cada 70 niños y una de cada 315 niñas tienen TEA.   El incremento promedio en los niños fue de 60% mientras que en las niñas totalizó 48%.
  • Los datos muestran que una proporción similar de niños y niñas con un TEA también presentaron signos de discapacidad intelectual, como se había registrado en el pasado, con un promedio de 4% en el 2004 y 41% en el 2006.
  • Los expedientes de la mayoría de los niños mostraban que había habido una preocupación sobre su desarrollo antes de cumplir los 24 meses de edad, pero la edad promedio de los diagnósticos más tempranos de TEA fue más tardía, a los 54 meses. 

Comprensión de causas y factores de riesgo


un niño pequeño jugando con bloques

Además de actualizar los cálculos de prevalencia de TEA, los CDC están registrando actualmente a participantes para el Estudio para Explorar el Desarrollo Temprano (SEED, por sus siglas en inglés), que busca identificar factores que pueden representar un riesgo de TEA y de otras discapacidades del desarrollo en los niños. El SEED está estudiando posibles factores de riesgo que puedan estar relacionados con genes, afecciones y otros factores que afectaron el embarazo de la madre y los primeros años de vida del niño.

Reconocimiento de los signos tempranos de TEA


Cuando pensamos en el crecimiento de un niño,  lo tendemos a asociar a la estatura y el peso, pero desde el nacimiento hasta los cinco años de edad, el niño debe alcanzar ciertos indicadores del desarrollo en relación con la forma en que juega, aprende, habla y actúa. Un retraso en cualquiera de estas áreas podría ser señal de un TEA o de otra discapacidad del desarrollo.

A través de la campaña “Aprenda los signos. Reaccione pronto”, los CDC y sus socios colaboran para educar a los padres sobre el desarrollo del niño, como por ejemplo, cuáles son los signos tempranos que advierten de posibles TEA o de otros trastornos del desarrollo y también trabajan juntos para fomentar evaluaciones e intervenciones que ayuden al desarrollo.

Acerca del autismo


Los TEA son un grupo de trastornos del desarrollo que pueden conllevar problemas significativos de tipo social, comunicativo y conductual, cuyos síntomas por lo general se presentan antes de los 3 años de edad. Los TEA incluyen el trastorno autista, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado y el síndrome de Asperger. Los estudios indican que la identificación e intervención tempranas pueden mejorar los resultados a largo plazo.

Más información (en inglés y español)

Las fobias, supéralas con remedios naturales

En este artículo veremos las causas de las fobias, que son miedos irracionales que pueden producir problemas de conducta o limitaciones en la vida, y superarlas.

¿Qué son las fobias?

Las fobias son un problema de salud emocional que puede producir limitaciones en el día a día según el tipo que sea y quien la padezca. Así como también pueden generar problemas de conducta en las personas cuando se ven ante lo que les despierta la reacción fóbica. Pueden aparecer de repente tras una situación traumática y a cualquier edad o traerse desde la niñez.

Las fobias se caracterizan por ser miedos irracionales hacia algo. Por ejemplo, el miedo a los lugares cerrados (claustrofobia) o la fobia a volar (aerofobia) Pueden causar una reacción incontrolada, como caerse por una escalera huyendo de una pequeña araña porque se padece aracnofobia.

¿Cómo afectan las fobias?

Las fobias limitan no sólo por su tipo, sino según quien la padezca, ya que para algunas personas determinados miedos irracionales no afectan mucho a su vida.

Por ejemplo, no es lo mismo, tras sufrir un accidente de tráfico, padecer una fobia a conducir (amaxofobia) para un conductor de camiones que para un jubilado. En algunos casos estos miedos producen problemas de conducta que también puede afectar a las relaciones.

Problemas de conducta por las fobias

Los problemas de conducta que se derivan de las fobias suelen deberse a las reacciones que pueden tener los fóbicos pero también existe un tipo de miedo irracional llamado fobia social, que suele producir en sí mismo un problema de conducta.

Genera actitudes antisociales como evitar el contacto con desconocidos, timidez exacerbada, imposibilidad de participar en situaciones sociales normales, etc. El miedo a ser humillado, a hacer el ridículo o sentirse maltratado en público, lo que puede llevar en casos muy graves al aislamiento y a evitar el contacto social.

Tratamientos naturales para las fobias

Algunas terapias alternativas cuentan con remedios que pueden complementar los tratamientos para las fobias:

  • Homeopatía: Uno de los remedios es el Argentum nitricun para un sinfín de miedos irracionales o el Phosphorus, un poco más específico. Aunque la homeopatía para ser más eficaz suele dirigir sus tratamientos en función del paciente no de la enfermedad.
  • Flores de Bach: Al igual que la homeopatía se aplica tras analizar al paciente. Cuenta con varios remedios florales muy útiles para los fóbicos.
  • Acupuntura: A algunos pacientes con problemas de fobias les ha ayudado mucho para mantener controladas la ansiedad y algunas somatizaciones causadas por los miedos.
  • Hipnosis: En algunos casos ha tenido buenos resultados en pocas sesiones llevando al paciente al momento en que ocurrió el suceso que produjo la fobia y liberando catárticamente a la persona.

Tratamientos psicológicos y conductuales para las fobias

Las terapias psicológicas y conductuales son las que en general dan mejor resultado para superar las fobias. Veamos algunas:

  • Terapia de exposición: Es el tratamiento más usado para combatir estos miedos. Consiste en exponer al paciente gradualmente (sin llegar a la ansiedad) a lo que teme hasta que va desensibilizándose.
  • Terapia cognitiva: Radica en dar bastante información sobre lo que se teme, basándose en que el miedo también tiene un porcentaje de desconocimiento. Es eficaz especialmente para la fobia a volar. Conocer como funciona un avión, lo seguro que es viajar por este medio y un poco de terapia de exposición tiene buenos resultados.
  • PNL: La PNL está cogiendo mucha fuerza en los últimos años como medio para superar las fobias con muy buenos resultados.

Nuestros consejos

Para saber más sobre muchas de las terapias que exponemos encontrará mucha información en nuestra página de salud. No haga uso de ninguna de ellas sin el asesoramiento de los profesionales y asegúrese de que en ese caso también está en buenas manos. Fuente: En Buenas Manos

Juan José Sánchez Ortiz

Terapeuta, escritor e investigador

Colaborador de enbuenasmanos.com

 

Salud-Health

Latinas no asimiladas se preocupan demasiado acerca de la reaparición del cáncer de mama

Las Latinas menos asimiladas a la cultura estadounidense y las mujeres más jóvenes son las más propensas a expresar preocupación

ANN ARBOR, Michigan.— La mayoría de las mujeres tiene un pequeño riesgo de que el cáncer de mama retorne después que hayan completado el tratamiento. Y sin embargo un nuevo estudio del Centro Integral del Cáncer, en la Universidad de Michigan, encontró que casi la mitad de las Latinas que hablan poco inglés expresa un alto grado de preocupación acerca de la recurrencia del cáncer.


“Es comprensible que haya cierta preocupación acerca de la reaparición del cáncer. Pero en algunas mujeres esta preocupación puede ser tan intensa que tiene un impacto en sus decisiones sobre el tratamiento, en lo que dicen acerca de sus síntomas y en su comportamiento durante los exámenes, y en la calidad de su vida en general”, dijo la autora del estudio Nancy K. Janz, profesora de conducta de salud y educación para la salud en la Escuela de Salud Pública de la UM.

Las investigadoras encontraron variaciones sustanciales relacionadas con los antecedentes raciales o étnicos, y las latinas que hablan principalmente español son las que expresan más preocupación en tanto que las mujeres negras son las que expresan menos preocupación. En el caso de las latinas, las investigadoras consideraron la aculturación, una medida del grado en que una persona se ha integrado o asimilado en la sociedad estadounidense. Y es en el caso de esas mujeres latinas que el que hablen principalmente inglés o español es un factor significativo.

En tanto que el 46 por ciento de las latinas menos asimiladas dio cuenta de que se preocupan “mucho” por la recurrencia del cáncer, esa cifra baja al 25 por ciento entre las latinas muy aculturadas, el 14 por ciento para las mujeres blancas y el 13 por ciento para las negras.

Por otro lado alrededor del 29 por ciento de las afroamericanas indica que no le preocupa en absoluto la recurrencia del cáncer, en tanto que sólo el 10 por ciento de las latinas poco asimiladas muestra igual despreocupación.

Las investigadoras del Equipo de Investigación sobre Seguimiento del Cáncer y resultados, una colaboración multidisciplinaria entre cinco centros en todo el país, encuestaron a 1.837 mujeres en Detroit y Los Ángeles a quienes se les había diagnosticado el cáncer de mama. Los resultados se publican en la edición del 1 de abril de la revista Cancer.

Además las investigadoras encontraron que las mujeres que dijeron que entendían mejor la información, recibían más ayuda por sus síntomas y obtenían un cuidado más coordinado eran las menos propensas a preocuparse por la recurrencia.

Otros estudios anteriores indicaban que las mujeres, a menudo, están insatisfechas con la información que reciben acerca del riesgo de reaparición del cáncer. Las autoras del estudio actual destacan la necesidad de proveer un mejor asesoramiento acerca de la recurrencia.

“La tarea es asegurar que las mujeres tengan conocimiento sobre las señales de una recurrencia sin que esto incremente la preocupación ansiosa con temores excesivos. El grado en que las mujeres se preocupan por la recurrencia a menudo no corresponde al riesgo actual de recurrencia del cáncer”, indicó Janz.

“Tenemos que entender mejor los factores que incrementan la probabilidad de que las mujeres se preocupen y tenemos que desarrollar estrategias que ayuden a las mujeres que tienen una preocupación excesiva”, continuó. “Los programas que asisten a las mujeres deben tener sensibilidad cultural y deben adecuarse a las diferencias en los estilos de comunicación, el sustento social y las estrategias para lidiar con estas situaciones”.


Estadísticas del cáncer de mama: Este año unas 209.060 personas en Estados Unidos tendrán un diagnóstico de cáncer de mama y 40.230 morirán por esa enfermedad, según la Sociedad Estadounidense del Cáncer.
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ENGLISH VERSION

Some women worry too much about breast cancer returning, U-M study finds

Less-assimilated Latinas, younger women most likely to express worry

ANN ARBOR, Mich. — Most women face only a small risk of breast cancer coming back after they complete their treatment. Yet a new study from the University of Michigan Comprehensive Cancer Center finds that nearly half of Latinas who speak little English expressed a great deal of worry about recurrence.
“Some worry about cancer recurrence is understandable. But for some women, these worries can be so strong that they impact their treatment decisions, symptom reporting and screening behaviors, and overall quality of life,” says study author Nancy K. Janz, Ph.D., professor of health behavior and health education at the U-M School of Public Health.
The researchers found substantial variation based on racial or ethnic background, with Latinas who speak primarily Spanish expressing the most worry and African-Americans expressing the least worry. For Latinas, the researchers considered acculturation, a measure of how much a person is integrated or assimilated into American society. For Latinas, a significant factor is whether they speak primarily English or Spanish.
While 46 percent of less-assimilated Latinas reported they worry “very much” about recurrence, that number drops to 25 percent for highly assimilated Latinas, 14 percent for white women and 13 percent for African-Americans.
On the other hand, about 29 percent of African-American women said they were not at all worried about recurrence, while only 10 percent of unassimilated Latinas did.
Researchers from the Cancer Surveillance and Outcomes Research Team, a multidisciplinary collaboration among five centers across the country, surveyed 1,837 women in Detroit and Los Angeles who had been diagnosed with breast cancer. Results appear in the April 1 issue of Cancer.
In addition, researchers found that women who reported understanding information better, receiving more help with their symptoms and receiving more coordinated care were less likely to worry about recurrence.
Previous studies suggested women are frequently dissatisfied with the information they receive about their recurrence risk. The current study’s authors highlight the need to provide better counseling about recurrence.
“The challenge is to ensure women are aware of the signs of recurrence while not increasing anxious preoccupation with excessive worry. How much women worry about recurrence is often not aligned with their actual risk for cancer recurrence,” Janz says.
“We need to better understand the factors that increase the likelihood women will worry and develop strategies to help women with excessive worry. Programs to assist women must be culturally sensitive and tailored to differences in communication style, social support and coping strategies,” she adds.

 

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